2025-11-06 23:28:00
El robo de tu infancia... Y qué pasaría si de repente a tus ocho, diez años te dijeran que ya no tienes infancia. Que ésta por razones lejanas a ti, ya se terminó. Y que de ahora en adelante tu comportamiento deberá de ser como de una persona grande. Obvio acatas la condición que se te presentó. No hay de otra. Y de ahora en adelante responderás como adulto y tendrás que decidir como tal... Con razón o sin razón, porque así tendrá que ser. Te guste o no.
¿Pero y tú espíritu de niño dónde quedó? ¿Dónde lo guardarías? Todos esos sueños de crecer y ser astronauta o piloto aviador o bombero y salvar al mundo. O agarrar ese pase de touchdown en un Super Bowl y parar a todo un estadio entero. ¿Dónde se guardan todos esos sueños de ir con tus padres nuevamente a la playa con la ilusión de pescar un tiburón o agarrar una estrella de mar y regalárselo a tu mamá (para que no te regañe tanto) o de agarrar piedritas de mar y seleccionar las más bonitas para llevársela a la niña más bonita del salón?
Definitivamente la infancia es la etapa más bonita del ser humano. Es en la cual los amigos son de a deberás, de corazón. Es la edad en la que cada día todo puede suceder, desde encontrarte un dinosaurio en el parque de la esquina, como el ser raptado por una nave extraterrestre que te lleve al infinito... Y más allá.
La infancia no debería de terminar, así de manera brusca. Salvaje... Al contrario, debería ser una transición de años, en la cual en el día a día la visión del niño debería ir haciéndolo reflexionar y con eso madurar. Y deberá ser misión de todo adulto el respetar a ese niño y su momento, y hacerlo que su infancia sea lo más placentero posible. Porque cada día que pasa, es un día menos de ella. Cada experiencia vivida en esos pequeños ojitos, es un grado menos de inocencia.
Seamos parte de ese proceso de maduración de los niños de la manera más sana posible. Tengamos la capacidad de ver qué niño fue privado de su infancia por cuestiones familiares ajenas a él. Y si nos toca ser sus entrenadores demos gracias a la vida por el tesoro que está poniendo en nuestras manos y convirtámonos en esa herramienta formativa que ellos tanto necesitan sin saberlo y que los mantendrá siendo niños. Es esa la verdadera magia del deporte. El poder ayudar a otros a través del football americano en mi caso, y para que en un futuro ese pequeño niño cuando ya sea un adulto pueda replicar esa ayuda hacia otro pequeño que así lo necesite. Ahí estará el verdadero touchdown... A eso se refería Lombardi al decir que "Ganar no es todo… es lo único".
Y bueno, después de esta pequeña reflexión sigamos con nuestro día a día. No sin antes agradecer de todo corazón a todos aquellos que me han ayudado a recuperar mi infancia ( a mis sesenta años de edad). Dios los bendiga. Y como siempre, me despido desde mi yarda ya listo para la última jornada de nuestra Liga Mayor de México, en la cual cualquier cosa puede pasar.
Hasta la próxima.
Desde mi yarda
Carlos Zambrano
UAM Xochimilco, Economía; ex jugador de liga mayor con las Águilas Reales, entrenador en todas las categorías del futbol americano nacional. Comentarista de televisión en empresas como SPR, Canal Once, Canal del Congreso y Máximo Avance. Co-fundador del portal tackleo.com y excolumnista en Diario Monitor. Aficionado a la cocina y al deporte de las tackleadas, un poco jugador, un poco chef, un poco entrenador, un poco escritor, de todo un poco… Pero todo con mucha pasión.