2025-10-27 21:57:00
La “F1esta” de la Ciudad de México dejó ayer 26 de octubre una postal que nada tiene que ver con la velocidad ni con el deporte: una riña en las gradas del Autódromo Hermanos Rodríguez. En videos que circularon en redes se observa a seguidores con playeras de Ferrari y Red Bull lanzándose cerveza, golpes y patadas, mientras otros espectadores —lejos de separar— graban o incluso celebran la trifulca. El incidente, ocurrido en la jornada de calificación, terminó por opacar el espectáculo y encendió alertas sobre la cultura del aficionado y el consumo de alcohol dentro del inmueble.
Reportes de prensa coinciden en que hubo más de un conato y, en al menos uno de ellos, una persona fue derribada y pateada en el piso. La escena, reproducida miles de veces en X, contrasta con el relato de un evento que presume organización, seguridad y hospitalidad. La violencia en tribuna no es una “anécdota viral”: evidencia una falta de educación deportiva y de respeto por la integridad del otro, principios básicos del fair play que inician en la grada antes que en la pista.
El ambiente caldeado no se limitó a las peleas. Este domingo, ya en carrera, Lando Norris lidió con abucheos y respondió con calma, recordando que el público también compite por la imagen del país ante el mundo. Que un piloto de élite deba normalizar los silbidos habla de un estándar de convivencia que se ha venido relajando y que conviene revisar si se quiere preservar el prestigio del Gran Premio.
Si en pista el reglamento protege a los protagonistas, en las tribunas la responsabilidad se comparte: promotores, autoridades y aficionados. Los organizadores deben reforzar protocolos de venta y consumo responsable, segmentación de zonas, respuesta inmediata y mensajes preventivos que pongan el fair play por encima del fanatismo. Las autoridades, garantizar filtros eficaces y sanciones ejemplares para quien cruce la línea. Y la afición, asumir que portar un color no autoriza a degradar al rival ni a convertir la grada en un ring. El Gran Premio de México celebra una década de hacer historia; que no sea recordado por una violencia que mancilla su propio relato de éxito. En el deporte, el respeto es la primera bandera a cuadros: sin él, no hay victoria que valga.
El juego que no cansa
Alfonso Geoffrey Recoder Renteral
Especialista en gestión, dirección y administración en el deporte, doctor Honoris Causa, posdoctorando en Derecho, doctor en Ciencias de la Educación, doctorante en Administración y Política Pública, maestro en Gestión de Entidades Deportivas, maestro en Administración, maestro en Ciencias de la Educación con especialización en Gestión de Estudios Superiores, maestrante en Ciencias del Deporte, maestrante en Metodología del Entrenamiento Deportivo, maestrante en Periodismo y Comunicación Deportiva, licenciado en Educación Física, licenciado en Derecho.