2025-10-22 18:15:00
¿Vivimos las personas que usamos Internet (que somos la gran mayoría) en realidades algorítmicas? Cada quien creando su "propia realidad " alterada por la personalización que nos arroja la web por medio de búsquedas constantes y que nos construye y afecta nuestra percepción individual, esta es una idea provocadora y de alguna forma válida y cada vez más precisa.
A medida que los motores de búsqueda y las redes sociales personalizan nuestro contenido basándose en nuestro historial de actividad, preferencias y sesgos inherentes, quedamos atrapados sin quererlo en una burbuja creada por los filtros que hemos manifestado y que limita la información que nos llega en la red y a la vez fomenta nuestra "realidad autogenerada". Por ejemplo, si eres fanático de hueso colorado de determinado equipo, gran parte de la información que recibes es de apoyo a ese equipo y ataque a cualquier otro.
Lo mismo pasa con los movimientos sociales, la política, la religión, los sucesos "equis" que mueven al mundo.
Esta experiencia moldea nuestra percepción del mundo y aunque no sea una realidad completa, para nosotros mismos si lo es. Cada uno creo su propia realidad con base a sus preferencias manifestadas en la red.
Hace unos días, sostuve un intercambio de ideas con un gran amigo de más de 40 años de conocernos con el cual jugué football americano en los lejanos años ochenta. En ese intercambio el punto de diálogo era la designación del recién otorgado premio Nobel, muy aceptado por unos y muy rechazado por otros. Puntos totalmente válidos, pero en el intercambio de ideas intervinieron algunos personajes que de manera agresiva se dirigieron a mi insultándome (sin conocerme) y exponiendo o mejor dicho "imponiendo" su pensar, con un diálogo cargado de frases de televisión y prensa que realmente me causaron risa y asombro y me hicieron reflexionar hasta el punto de escribir está columna. Gente que en su "defensa por la paz", ataca a personas que ni conoce y la vez exhibe sus verdaderos principios bélicos. Irónico, ¿no?
Por simple curiosidad me metí a sus perfiles de internet y comprobé que eran personas que solo publican cuestiones de política y que como lo expliqué aquí arriba, han creado su propia realidad a través del internet y piensan que esa es la realidad de todos los demás individuos.
Aquí entra un fenómeno social, que funciona como un sesgo de confirmación y lo convierte en el aliado silencioso del algoritmo.
Tendemos a buscar, interpretar y favorecer la información que reafirma nuestras creencias preexistentes. Los algoritmos de las plataformas digitales lo explotan al seleccionar y amplificar el contenido con el que es más probable que un usuario interactúe, ya que esto maximiza el tiempo que pasa en la plataforma.
Por ejemplo, si un usuario lee noticias de un determinado espectro político, los algoritmos le mostrarán más noticias y opiniones de ese mismo espectro, reforzando sus puntos de vista. Esto no solo aísla al usuario de perspectivas diferentes, sino que también dificulta el pensamiento crítico y la capacidad de considerar información que contradiga sus creencias. y eso crea " fanatismo", llámalo político, cultural, religioso o deportivo.
La interacción entre el sesgo humano y los algoritmos crean dos fenómenos claves para que el individuo se aferre a esas ideas impuestas por la red:
Las "Burbujas creadas por tus filtros": Estas burbuja se forman cuando los algoritmos de personalización te muestran contenido que coincide con tus preferencias pasadas, excluyendo otra información que podría desafiar tu visión del mundo. Es como si el motor de búsqueda "adivinara" lo que quieres ver y ordenara los resultados para ponerlo en la parte superior. La persona, sin saberlo, termina con una visión distorsionada de la realidad, ya que solo ve una porción de lo que hay disponible en la red olvidando toda aquella posibilidad de pensar en algo diferente. Y por segundo, se crea una Cámara de eco, efecto que ocurre cuando otros usuarios similares en ideales interactúan y comparten información ya que la red de encarga de hacer su trabajo y relacionarlos dentro de un grupo con ideas afines. Los algoritmos amplifican aún más esta dinámica, promoviendo las conexiones entre usuarios con gustos e ideologías similares. Dentro de esta cámara, las ideas del grupo se refuerzan mutuamente creando una percepción de que el resto del mundo piensa como ellos y deslegitimando cualquier punto de vista externo, y es ahí donde empieza el incómodo " fanático político, fanático religioso, fanático deportivo"... De esos intolerables en cualquier reunión.
Toda esta falsa realidad tiene sus implicaciones sociales muy profundas, ya que crea diferentes " mundos", polarizado a las sociedades de manera impresionante. Como muestra falta un botón: las broncas en los estadios que dejan muertos tras un partido. Las manifestaciones políticas que golpean a gente inocente. Las guerras por ideales religiosos, y hay muchas más.
Otro punto ya entrando en lo que nos compete que es lo deportivo… la Distorsión de la percepción sobre el objetivo que tiene el deporte entre jóvenes en la sociedad y sus participantes: La exposición constante a contenido que idealiza el éxito numérico para obtener la UNICA felicidad del atleta y que distorsiona todo aquel sentimiento de bienestar que le produce a un joven el ser un atleta adolescente. Esto puede llevar a una distorsión de la percepción de uno mismo y de la realidad, causando sentimientos de insuficiencia o ansiedad. Se olvida que, al ser atleta, la disciplina física y mental, el deseo de superación, el forjar el carácter a través del éxito y fracaso, el desarrollar el deseo de ser el mejor, la idea de superación a través de valores morales, es lo que realmente te lleva a ser un campeón personal. Y que, por lógica, al unirte a personas con la misma ideología de vida, logra triunfos en equipos imbatibles en la disciplina que se dediquen.
Eso es el verdadero éxito del deporte en la sociedad. Lograr campeones en conducta y que a la larga se vuelvan ciudadanos de alto nivel moral y desarrollo social.
¿Pero podemos escapar de esa incomoda realidad algorítmica? ¿Podemos ayudar a nuestros jóvenes a entender esta situación? ¿Cómo pueden ellos en la actualidad superar esta tendencia humana que sin darnos cuenta se vuelve en el " enemigo a vencer" para las nuevas generaciones?
¿Si bien los algoritmos son invisibles, es posible tomar conciencia de su influencia y contrarrestar sus efectos? Buscando activamente en la red otras perspectivas: Consultando diversas fuentes de información, leyendo opiniones que no concuerdan con las tuyas y rompiendo intencionadamente nuestros propios patrones de búsqueda habituales. Eso nos ayudará a ver cómo funciona la red, lo que nos llevará a estar mucho más consciente de nuestros propios sesgos y ayudará a reconocer que tenemos una tendencia a preferir información que nos reafirma lo que creemos (con o sin razón) y eso nos llevará a esforzarnos por ser más abierto a ideas diferentes.
En conclusión, si bien los algoritmos no "crean" una realidad totalmente nueva, sí personalizan y moldean significativamente la que percibimos. El flujo de información a la medida puede hacernos sentir que vivimos en una versión particular del mundo, más que en la realidad compartida. Reconocer este fenómeno es el primer paso para tomar el control de nuestra dieta informativa y evitar que la web personalizada limite nuestra visión de la realidad.
Deje atrás esas ideas de que solo su equipo es el mejor, solo su partido político vale la pena, solo sus ideas son válidas… Lo único que no se debe de dejar de pensar, es en los Steelers, que llevan seis campeonatos y por más que alguien se arda eso es irrefutable... ¡Yeeeeessss! ¡Fuera el fanatismo deportivo!
Saludos a todos y con un buen sándwich de jamón y queso amarillo, nos leemos hasta la próxima.